Lo que a mi generación le han bloqueado

bloqueo-Coal-Alianza-MartianaVertientes, 24 Oct.- Hace algunos días atrás leía un trabajo periodístico de Gabriel García Márquez, ese grande de la literatura latinoamericana, donde describe magistralmente aquellos años primeros de la Revolución Cubana y cómo en la sociedad fueron apareciendo los estragos del bloqueo.

El Gabo narra que tomó conciencia del mismo de una manera “brutal, pero a la vez un poco lírica”, y cómo poco a poco se interpuso en el camino de las conquistas sociales del nuevo proyecto que iniciaba.

Creo que muy pocos éramos conscientes de la manera sigilosa pero irreparable en que la escasez se nos iba metiendo en la vida”, escribió García Márquez cuando rememoraba sus experiencias como cronista en los años 60, cuando Cuba tomaba un nuevo camino y las masas pobres eran beneficiadas por primera vez.

El gobierno de Estados Unidos ha sido implacable en la aplicación de esta medida. Los motivos, todo el mundo los conoce, sabotear el proceso revolucionario cubano a través de una sensación de escasez material, tecnológica, que afecta a la totalidad de los sectores desde la salud, la educación, hasta el desarrollo científico y la construcción.

Y es que nada, ni nadie en esta Isla está exento del daño que causa el supuesto embargo -como aún le llaman quienes lo justifican- desde la ausencia de medicamentos en la farmacia local, hasta la necesidad de racionamiento en la compra de los alimentos.

Nuestro país siempre ha defendido los intereses del pueblo, del hombre de a pie, como decimos coloquialmente, el campesino, el obrero, el intelectual, y es por eso que al ser un proyecto socialista y justo siempre ha contado con otros pueblos que se identifican con nuestra causa.

Así ha sido con la República Democrática Popular de China, que desde los primeros años siempre fue generosa, y por supuesto la Unión Soviética, que nos acogió con solidaridad en aquella época donde el mundo era bipolar y a su lado nunca estuvimos solos.

Sin embargo quienes nacimos en aquellos años del cruento período especial, luego de la caída del campo socialista, no tuvimos la oportunidad de conocer otro modo de vida que no fuera precisamente el de este férreo e inhumano bloqueo.

En mi infancia fui feliz, no puedo decir lo contrario, pero al mirar en retrospectiva o escuchar de grande las peripecias de mi familia para poner un plato de comida en la mesa, comprar los zapatos para ir a la escuela o un simple jabón de baño, solo puedo pensar en todas las familias cubanas, que como la mía, afrontaron la brutal crisis sin amedrentarse en sus principios.

Con el coraje que nos legaron nuestros antepasados y las manos solidarias de quienes desde afuera ven las conquistas de nuestra Revolución, salimos adelante, enfrentamos cada obstáculo con un nuevo logro.

Así lo ratifican las bajas cifras de la mortalidad infantil, la alta esperanza de vida, los miles de graduados universitarios que tienen el derecho a un empleo remunerado o los avances científicos en la creación de medicamentos, por solo mencionar algunos.

Sin embargo no cesamos en la lucha para eliminar el bloqueo económico, comercial y financiero que nos asfixia, como pueblo porque exigimos se respete nuestra soberanía, en lo personal porque sueño con que mis futuros hijos disfruten de todo lo que a mi generación le han bloqueado. (Por Yurisey Hechavarría González/ yurisey@cmhv.icrt.cu/Foto: PL)

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