Fidel sigue aquí (+audio)

Fidel CastroVertientes, 26 nov.- Cuando en 2007 se dio a conocer a Cuba y al mundo que el invicto líder de la Revolución Fidel Castro Ruz presentaba una delicada situación de salud que ponía en peligro su vida, mi hijo apenas tenía ocho años de edad y con la ingenuidad propia de sus escasas vivencias preguntó preocupado si podía morir.

Aquello me anudó la garganta y acrecentó mi preocupación ante la posibilidad real de no tener entre nosotros a alguien imprescindible, alguien que marcó el camino hacia la verdadera democracia, hacia la libertad en la que nació y creció mi generación.

Hasta entonces no percibía esa dura realidad que en algún momento llegaría; nunca había sentido el temor y la conmoción por esa extraña sensación de desamparo que siento hoy ante la ausencia física irremediable de quien hasta el último minuto estuvo siempre ahí, al frente de cada batalla.

Ya no era aquel joven intrépido que a mediados del siglo 20 se integró a la lucha por la independencia definitiva de su Patria, pero se mantuvo incólume con su invariable actitud en contra de la mentira y la injusticia; con su aguda visión de insigne analítico y líder.

Sin dudas, para Fidel fue difícil y largo el camino, colmado de sinsabores, de pérdidas dolorosas y de duras contiendas, tal vez más que aquellas en la clandestinidad, durante los preparativos del asalto al cuartel Moncada o mientras vivía en el exilio, e incluso, en la Sierra Maestra.

Justo cuando se cumplían 60 años de su salida de Tuxpan, México, al frente de los combatientes a borde del yate Granma, las fauces de la muerte con su arremetida implacable nos arrebatan a Fidel, el hombre al que no conocí personalmente, pero que admiraré hasta el fin de mis días.

Ahora recuerdo aquel momento cuando supe de su grave enfermedad y de aquella alocución para con humildad decir a su pueblo que ya no podía continuar al frente de la Revolución. Ahora siento que 90 años de vida no son suficientes para alguien con tanta grandeza, con tanto para entregar.

La construcción de una sociedad mejor es la mayor victoria del prominente pensador y estratega político que pese a las pretensiones de los imperialistas y a su lamentable deceso se mantendrá en pie de guerra como el glorioso y excelente líder que será por siempre. (Por Eovalis Matos Arias/ eovalis@cmhv.icrt.cu) (Foto: http://lademajagua.cu)

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