Forjadoras de esperanzas…

Vertientes, 23 ago.- Mujeres briosas, luchadoras, que hacen de cada día una batalla teniendo por bandera su sonrisa… Mujeres de ojos color fortaleza, que con su mirada transmiten sensibilidad hacia la vida y hacia todos los que les rodean…

Conozco el rostro de esas mujeres valientes: cubanas, camagüeyanas y vertientinas, con raíces mezcladas, que despiertan una dulzura mayor ante el esfuerzo que realizan por ver a su tierra crecer.

El trabajo es su rutina constante, su tarea diaria, su estrategia. Día a día crean nuevas ideas, iluminan la vida de quienes les rodean, se superan buscando mayor eficiencia en su desempeño.

Sus fuerzas y sus ganas de vivir y de ser independientes han impregnado a aquellos que están cerca. Han sabido construir la luz en cada dificultad y a pesar de las vicisitudes buscan el momento oportuno para construir con ellas una nueva experiencia en aras de la evolución de su pueblo.

Las vertientinas, como todas las cubanas, se armaron de valor, se pusieron su armadura y salieron a conquistar su autonomía; proezas impensables en tiempos de nuestros abuelos, y que aún agradecemos a esta maravillosa hazaña que llamamos Revolución.

Eso han venido a ser las féminas en nuestros días, como dijera Fidel Castro: una revolución dentro de la Revolución; mujeres valientes, con coraje puro y singular.

Su grandeza radica no solo en su actitud, sino en su capacidad de resurgir y de levantarse. Porque si de algo saben es de cómo sacar toda la fuerza interna y su potencial para no rendirse y continuar hacia adelante.

Para esas valientes y decididas que apuestan cada mañana por un futuro mejor, muchas felicidades por las conquistas alcanzadas y por el tesoro de experiencias y ejemplo que han dejado en el camino de su vida.

Para ellas, hoy, es mi homenaje, porque supieron hacer de cada adversidad su propósito para continuar a pesar de las tormentas. Para ellas, hoy, mi admiración,  porque pueden ver la luz cuando aparecen las tinieblas.

Para ellas, hoy, mis palabras, recordándoles que están llenas de amor, valentía y grandeza. Porque han encontrado en cada debilidad la oportunidad de construir su fortaleza, de ir, en cada obra, forjando esperanzas. (Por Elizabeth Rivero Cabrera/ elizabeth.rivero@cmhv.icrt.cu)

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