El trabajo honrado siempre vale la pena

Como la vida lo llevó por caminos que quizás no se esperaba, y lo obligó a cambiar para enfrentar las nuevas circunstancias, el camagüeyano José Díaz Gracial comenzó hace casi cuatro años a trabajar como barrendero.

Y ahí, en las inmediaciones del Casino Campestre, mayor parque urbano de Cuba, se le puede ver todos los días, escoba en mano.

Hoy Díaz Gracial agradece el trabajo que tiene, porque le da la posibilidad de mantener a su familia y volver a integrarse a la sociedad.

Y lo agradece, además, porque aunque algunos no han aprendido a valorarlo, él sabe que, siendo honrado, su trabajo vale la pena. (Tomado de Radio Cadena Agramonte)

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