Un sistema de salud que avanza pese al bloqueo

Dr. Pablo Vargas, subdirector policlínico Mario Muñoz

Vertientes, 24 jul.- Como si se tratara de un legado del que no se pueden despojar, las sucesivas administraciones estadounidenses buscan cada año nuevas restricciones para recrudecer el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto desde el país norteño de manera hegemónica y unilateral contra Cuba por más de cinco décadas.

Para el mundo son archiconocidas las afectaciones derivadas de esas medidas violatorias de los derechos de los cubanos a la salud, la alimentación, el desarrollo, la cultura, el deporte, la educación y otras prestaciones vitales que el gobierno revolucionario garantiza a pesar del impacto negativo del mal llamado embargo.

Las limitaciones para adquirir financiamiento extranjero, materias primas, piezas de repuesto, equipos y otros recursos son evidentes en los más diversos sectores de la economía y los servicios.

En la Salud Pública, por ejemplo, se vulnera la posibilidad de tratamientos cruciales para mejorar la calidad de vida de miles de pacientes, pero en otros casos, también se compromete la propia vida de las personas porque el país no tiene acceso a equipamiento técnico, tecnologías y medicamentos más efectivos en ciertas patologías.

Esas afectaciones se perciben a todas las escalas, desde los centros de investigación e instituciones asistenciales más importantes hasta las propias áreas de salud en los territorios, donde a veces escasean insumos para la atención primaria como jeringuillas, algodón, gasas o productos antisépticos.

Para que tengamos una idea acerca del propósito de los Estados Unidos de rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano, la afectación monetaria acumulada por la aplicación de esta política en la salud pública supera los 2 mil 700 millones de dólares, una cifra que se pudo invertir en disimiles sectores para el desarrollo económico y social de la Isla.

Las principales afectaciones causadas en materia de salud por la aplicación del bloqueo como política extraterritorial contra el pueblo cubano, se centran en las dificultades para adquirir en los mercados estadounidenses medicamentos, reactivos, piezas de repuesto para equipos de diagnóstico y tratamiento, instrumental médico y otros insumos necesarios para el funcionamiento del sector.

Pese a las carencias, el sistema de salud vertientino consolida sus resultados en materia de atención y una de sus más elocuentes evidencias está en el Programa Materno-Infantil con cero muertes maternas y en menores de un año durante el primer semestre de 2018.

El Programa de Atención al Adulto Mayor es otro ejemplo. En la actualidad el municipio dispone de un hogar de ancianos con capacidad para más de 150 pacientes y perspectivas de incrementarlas, además de las cuatro casas de abuelos disponibles, entre ellas una para personas con discapacidad.

Si bien en ocasiones la calidad de los servicios en Vertientes se ven permeados por la indolencia, el descontrol, las actitudes negligentes o la falta de gestión individual, a las cuales no está ajena esta reportera, los efectos del bloqueo yanqui en la salud son innegables, aunque no siempre los percibimos en su verdadera dimensión gracias al esfuerzo del Estado por minimizarlos. (Por Eovalis Matos Arias / @villabaracoa) Foto de autor.

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