Juan Almeida, paradigma de la Revolución Cubana

Vertientes, 11 sep.- La historia de la Revolución Cubana se ha escrito desde sus inicios con sangre, sacrificio, entrega, altruismo, espíritu combativo y fe en la victoria; con la esperanza de visualizar este sol que disfrutamos hoy, sin ataduras, ni claudicaciones; escenario de importantes epopeyas y grandes héroes que lo han dado todo por la Patria nuestra.

Es imprescindible hablar de un hombre que escribió importantes páginas en nuestra historia; resaltar la personalidad de un gran revolucionario, político, militar y compositor cubano; un joven que zarpó en un yate junto a 81 compañeros con un solo propósito, el de la libertad y soberanía de su pueblo: el Comandante Juan Almeida Bosque.

Dentro de los grandes patriotas de la nación caribeña destaca este revolucionario, integrante de ese grupo de jóvenes que se emancipó contra la dictadura de Fulgencio Batista. Por su destacada participación en las gestas emancipadoras, luego del triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959 le fue conferida múltiples responsabilidades; formó parte del Buró Político del Comité Central del Partido desde su fundación, diputado a la Asamblea Nacional y Vicepresidente del Consejo de Estado.

Como paradigma revolucionario le fue otorgada la condición de Comandante de la Revolución y presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, esta última una organización que condujo con gran compromiso siendo ejemplo ante los veteranos de las guerras quienes también hicieron grandes actos a lo largo de la historia.

Si hablamos del III Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, lo primero que nos viene a la mente es el nombre de Almeida, pues con poca experiencia y juventud dirigió este destacamento militar perteneciente al Ejército Rebelde durante la lucha en la Sierra Maestra y lo hizo ganador de importantes victorias que apoyaron al triunfo de la soberanía actual.

Almeida Bosque, mantuvo a la par de sus logros militares, políticos y revolucionarios, su talento como artista; su facilidad para componer canciones, décimas y poesías, hicieron que desarrollara un repertorio con más de 300 composiciones musicales donde sobresalen por su popularidad La Lupe y Dame un traguito, las cuales representan la idiosincrasia del cubano y unen lazos de hermandad con pueblos como México.

Fue ejemplo de hombre, amigo incondicional, revolucionario de corazón, alma, acción y modelo de padre hasta sus últimos días, pero grandes como él no mueren, siguen vigentes en cada proyecto y logro revolucionario llevado a cabo en la contemporaneidad.

Sus restos descansan en el mausoleo del III Frente Oriental, en la Ciudad Héroe, Santiago de Cuba, junto a los demás combatientes integrantes de este ejército y que aún en el descanso siguen siendo dirigidos por su eterno Comandante. (Por Frank Fernández García / frank.hernandez@icrt.cu) Foto ACN.

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