Técnicos azucareros por zafra y siembra de caña eficientes en su aniversario 95

La Habana, 3 ene.- La Asociación de Técnicos Azucareros de Cuba (ATAC) renovó su convocatoria a hacer una zafra eficiente y siembra de caña con la calidad requerida, sobre todo hoy, cuando  llega al aniversario 95 de su constitución.

Es importante que esta fecha sea recordada en todos nuestras empresa agroindustriales y de apoyo a través de matutinos, cambios de turnos en los centrales azucareros, en los pelotones de combinadas, en las unidades productoras de caña, en institutos y en otros lugares por formar parte de la historia, la cultura y tradición del sector y la nación.

Eduardo Lamadrid Martínez, Máster en ciencia y presidente de la agrupación, señaló también en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias, que los afiliados han estado en la gran batalla de la producción cañera-azucarera, en particular durante la crisis de la pandemia de la COVID-19 y del bloqueo económico, financiero y comercial del gobierno de Estados Unidos.

Los convoco  también, añadió,  a hacer de este día, un momento para estimular moral y material de aquellos técnicos que se destacaron en las reparaciones y preparativos de la zafra azucarera, en coordinación con las direcciones empresariales y el Sindicato Nacional de Trabajadores Azucareros.

La Asociación de Técnicos Azucareros de Cuba (ATAC) llega hoy al aniversario 95 de su constitución desde aquel 3 de enero de 1927 cuando poco después el Gobierno Provincial de La Habana aprobó su Reglamento, Sección de Orden Público y Registro de Asociaciones el 26 de febrero del propio año.

Los antecedentes de su creación datan de 1924, cuando  en Honolulu, Hawai, se efectuó la Primera Conferencia Pan-Pacífica para la Conservación de Alimentos, que contó entre sus secciones de trabajo, con la dedicada a la Industria Azucarera.

Allí surgió la Sociedad Internacional de Tecnólogos de la Caña de Azúcar (ISSCTpor sus siglas en inglés) y también se acordó organizar su Primer Congreso.

Apenas tres años más tarde su Segundo sería en La Habana, en una fecha de privilegiadas condiciones que disfrutaban los fabricantes de Cuba y Puerto Rico para abastecer la pujante demanda de Estados Unidos.

Entonces, el territorio cubano carecía de una asociación azucarera nacional con características similares para asegurar el encuentro azucarero, un hecho que constituyó la premisa catalizadora que propició el surgimiento de la Asociación de Técnicos Azucareros de Cuba.

Un grupo de 15 personas vinculadas al sector se reunió aquel 3 de enero de 1927 en el Midday Club, en el edificio del Royal Bank of Canadá, situado en La Habana Vieja, y fundaron la ATAC de una manera muy original: todos sus directivos eran extranjeros y solo uno tenía la ciudadanía cubana por ser oriundo de España.

La relación llamó la atención de los historiadores por el predominio estadounidense: otro de sus integrantes era portugués, uno más español y 12, el 80 por ciento, era norteamericano, cuyos intereses dominaban la industria azucarera hasta tal punto que por sus exportaciones de azúcar hacia ese mercado se obtuvo el 80 por ciento de sus ingresos.

Desde aquellos tiempos los técnicos azucareros se caracterizaron por sus luchas en defensa del diferencial azucarero, la justa jornada laboral, digna remuneración, así como demostraron solidaridad obrera al compartir los turnos en los ingenios, de retadoras madrugadas, días de sudor y descomunales esfuerzos en los campos cañeros.

Pero al triunfo de la Revolución cubana el primero de enero de 1959, la ATAC pasó a ser la única asociación profesional que trascendió, con absoluta integración al proceso, respaldo a los imprescindibles cambios, y respuestas a las exigencias de ese acontecimiento histórico.

A la sazón, era imprescindible la astucia técnica e innovación, debido al problema que significó el rescate para el pueblo de una industria descapitalizada y armada con tecnologías de casi exclusiva procedencia norteamericana y dependiente de un mercado desaparecido.

De modo que la Revolución y sus técnicos azucareros, debieron hacer – prácticamente – una nueva agroindustria, de original diseño y estructura, con variedades propias y seguras, técnicas agrícolas confiables, análisis y aportes para asegurar la producción de azúcar, que se convirtieron en experiencias valiosas para su posterior desarrollo.

Hoy en día es una asociación científico–técnica, integrada de forma voluntaria por profesionales de nivel superior; técnico medio, estudiantes, jubilados, así como obreros calificados de prestigio reconocido.

 Además, contribuyen al auge de entidades y comunidades relacionadas con el sector agroindustrial cañero-azucarero y de sus derivados, de las esferas agropecuaria y forestal, y de las plantas de productos alimentarios y de apoyo al Grupo Azucarero AZCUBA. (ACN) (Foto: Archivo)

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