Paisajes humanos en Vertientes

Vertientes, Camagüey 19 may.- “Sean muy buenos patriotas. Cuiden mucho a su mamá y a su papá, y quieran mucho a su maestra”, así se despidió Caridad Diego Bello, jefa de la oficina de asuntos religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (CCPCC), en uno de sus intercambios en Vertientes.

Será un recuerdo para los niños la dulzura de la abuela al preguntar y al enseñar acerca del cubano José Martí, hijo de Leonor Pérez Cabrera, la mujer que nombra la escuela rural de la comunidad Luaces, recientemente reparada, donde estudian 12 alumnos desde el primer al cuarto grado.

La participación de los pequeños, sin pena ni temor a equivocarse, y la atención prestada a la señora que establecía una relación empática con ellos fue una prueba del cultivo de las ideas de arraigo e identidad, como se le escucharía decir con orgullo a la maestra Sandra Olivera Morales, de 26 años de edad.

En Luaces, la visitante también conversó con trabajadores de la base productiva, y luego llegó a auscultar al colectivo de la Empresa Agroindustrial de Granos Ruta Invasora, con un encargo de peso para el avance económico del territorio.

EL OTRO VISITANTE

Cuando Caridad Diego Bello llegó a Vertientes en la tarde de este martes, el sol había logrado impulsar el calor denso, como pasa en los días de humedad, pero a esa hora no caía una gota de agua.

En cambio, por la mañana, los efectos prolongados de las aguas durante la noche y la madrugada pintaban otro fresco de Vertientes, por el olor de la tierra mojada y la vegetación de color intenso.

“Es un municipio donde se respira limpieza y orden. Es un municipio lindo”, enfatizaría el otro visitante, Wilfredo Hernández Pérez, funcionario del departamento ideológico del CCPCC.

Por la Empresa Agropecuaria Vertientes comenzó su ruta por el territorio, con el afán de compartir con los habitantes proyectos de bienestar y prosperidad, y ofrecer sus experiencias en el manejo de la zafra.

Yaroguis Morales Pérez, el director de esa empresa, comentó acerca de las características de sus bases productivas, de las potencialidades y las acciones para hacer efectiva la autonomía municipal.

Otro detalle del entorno se ofrecía como punto de atención. Hay ciruelas amarillas en Vertientes. Sus habitantes ofrecen frutos acabados de tomar de la mata o procesados en un refrescante jugo; sin embargo, en esta época, el antojo para el paladar y para la vida allí no es de ciruelas, sino de caña de azúcar.

Las carretas vacías e inmóviles de la foto remiten a la realidad que impide saciar el apetito, porque desde el mes de marzo está detenido el ingenio de la Empresa Agroindustrial Azucarera Panamá.

Esa industria tiene a su cargo 628 trabajadores y más de 8900 habitantes a atender de las comunidades circundantes. El director Félix Aparicio Zorrilla retrató sin tapujos la problemática del colectivo, así como sus fortalezas para superar las adversidades. (Adelante.cu)

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